Es un tratamiento antiestrés y regenerador de la piel.
La utilización del vino para el tratamiento exterior de
la piel resulta muy adecuado para mejorar el aspecto de esta. Esta
técnica se conoce como vinoterapia y esta siendo utilizada por
muchas centros de terapia, termas, balnearios y otros centros de
salud natural como una manera de conseguir un mejor aspecto de la
piel, eliminar las arrugas, evitar la flaccidez y parecer más joven.
Esta nueva tendencia se lleva a cabo con mayor intensidad en centros
de belleza de franceses e italianos.
Los antioxidantes que contiene el vino, son los que le
confieren esta propiedad al neutralizar los radicales libres que son
los responsables de la oxidación de la células de la piel que
envejecen y dotan a la piel de más arrugas, manchas, y menor
consistencia , lo que hace que aparezcan las terribles patas de
gallo junto a los ojos o la odiosa papada debajo del cuello, o la
piel colgante debajo de los brazos.
Los que defienden este tipo de terapia aseguran que los baños
totales con vino, o la combinación del vino con aguas termales,
además de recuperar la piel, tonificarla e hidratarla, proporcionan
una mayor consistencia a los músculos de los brazos y de los
músculos y una mayor firmeza en los senos.
Si Penélope y Cleopatra, según la leyenda, tomaban baños de leche para embellecerse y mantener la piel hidratada y sedosa, ahora es el turno del vino, cuyas cualidades curativas para el alma y el cuerpo, según los expertos, ya se conocían en la época de los romanos.
Es la última moda, una nueva generación de balnearios abre sus puertas en los viñedos más refinados de Europa y en ellos ofrecen curas de súper lujo: baños en barricas de vino o masajes embriagadores con crema de pepitas de uva. Y todo ello con el nombre de Vinoterapia, todo un lujo recién llegado de la cuna del vino, una invención francesa inicialmente al alcance de unos pocos bolsillos. Son muchos los famosos que se han quedado prendados con estos tratamientos dignos de Baco, como Catherine Zeta-Jones y Michael Douglas, Courtney Cox o Carolina de Mónaco.
Esta nueva terapia se basa sobre todo en las pepitas de las uvas, las cuales poseen virtudes antienvejecimiento avaladas científicamente. El vino comienza así a hacer furor en los tratamientos de belleza en forma de masajes, mascarillas, aceites y baños debido a sus propiedades antiarrugas e hidratantes, que hacen que la piel se mantenga joven y elástica.
Además se ofrecen champús de tinto y de blanco, dependiendo de si el cabello es graso, normal o seco, y mascarillas corporales que combinan las propiedades exfoliantes y antioxidantes del fruto de la vid.
También tiene propiedades relajantes y dependiendo del tipo de vino, uno estimula, otro tonifica la piel, o la libera de células muertas… Algunos expertos en este tipo de masajes afirman que no hay nada mejor que el vino para mejorar la circulación, y que reduce visiblemente el estrés.
Un vaso de vino para nuestra piel
La Vinoterapia se convierte pues en una increíble novedad dentro de las curas de belleza actuales. Si una copa de vino estimula la circulación cardiovascular y previene el infarto, la uva y sus pepitas combaten eficazmente el envejecimiento gracias a sus vitaminas y antioxidantes, que contribuyen a que la piel mantenga su elasticidad. La rapa es la parte herbácea y contiene taninos, potasio, calcio y agua; la piel contiene gran cantidad de elementos como las enzimas, proteínas, vitaminas, sales minerales y polifenoles (excelentes antioxidantes); la pulpa, es la parte interior y contiene azúcares y ácidos.
Los expertos afirman que la vinoterapia, a través sus tratamientos, consigue reducir el abdomen, afirmar los glúteos, tonificar los senos y rejuvenecer la piel.
Los balnearios, han hecho del vino un instrumento de salud y belleza, que actúa por dentro, y también por fuera. Por algo en la antigüedad tenían un dios única y exclusivamente para este oro rojo, ahora en boca de todos, Baco. Disfruta de esta terapia con los cinco sentidos y déjate llevar.